El quiropráctico Gabriel Scortichini, ganador de cuatro oros en el Campeonato Mundial de Remo de Copenhague
Del 8 al 11 de septiembre tuvo lugar el Campeonato Mundial Master de Remo
en Copenhague (Dinamarca). Un acontecimiento deportivo de gran repercusión
que cuenta con la participación de más de 3.200 atletas de 52 países del
mundo.
Gabriel Scortichini, quiropráctico residente en Madrid y miembro de la
Asociación Española de Quiropráctica, participó en la competición en la que
consiguió cuatro medallas de oro. Dos de ellas en categoría C (entre 40 y 47
años) y dos en categoría B (entre 33 y 39 años).
Sin embargo, lo que parece la historia normal de un quiropráctico y deportista
está muy lejos de serlo. La trayectoria de este profesional se remonta 20 años
atrás, cuando en 1996 durante el Mundial de Remo, una colisión entre
embarcaciones le provocó graves daños en la columna y una fractura externa
del hueso sacro. El resultado fue nefasto: dos años de rehabilitación para poder
volver a caminar.
Scortichini no se lamentó al respecto, más bien consideró que la vida le había
dado una segunda oportunidad: iba a aprovecharla para dedicar su vida a la
rehabilitación de las personas que habían sufrido algún incidente en sus
trayectorias deportivas o vitales. Así, en el año 2010, dejó su Italia natal para
trasladarse con su familia a España y estudiar quiropráctica en el Madrid
College of Chiropractic. La tarea supuso de nuevo mucho esfuerzo y
constantes viajes para sufragar, con su trabajo, los costes de la formación.
Si algo ha aprendido este quiropráctico, que vive a caballo entre Italia y España
y trabaja en cuatro clínicas distintas, es que el esfuerzo tiene su premio y las
medallas son el resultado más tangible. Aún se emociona cuando recuerda una
ocasión en la que, tras un ajuste, una joven deportista adolescente volvió a
caminar con normalidad después de un largo proceso de rehabilitación
quiropráctica.
En esta ocasión, Scortichini acudía al pasado Campeonato Mundial de Remo
no sólo como atleta, sino también como quiropráctico. Bajo el patrocinio de la
Asociación Española de Quiropráctica, aprovechó la ocasión para ajustar a
algunos competidores que, como él, perseguían el sueño de ser los mejores.
Hoy, Gabriel es campeón del mundo pero, ante todo, es quiropráctico. Ha sido
esta profesión, a la que está eternamente agradecido, la que le ha permitido
volver a creer en sus posibilidades y su mayor recompensa es ayudar a las
personas a través de la quiropráctica. ¡Enhorabuena Gabriel!