La protrusión discal no es algo demasiado conocido para cualquiera, excepto en el caso en que sea el diagnóstico de tu dolor de espalda. Seguro que en ese caso, te interesa que te cuente en qué consiste este problema.

O puede que quieras saber cuáles son sus síntomas más habituales si estás buscando una explicación para esa molestia tan latosa de la espalda.

En cualquier caso, vamos a ver qué es esta patología con nombre extraño.

¿Qué es una protrusión discal?

 

Recuerda, lo primero, que entre las vértebras que componen la columna se encuentran unos discos cartilaginosos cuya misión es amortiguar y absorber el impacto recibido por la columna y, de este modo, favorecer el movimiento de la espalda y la articulación de las vértebras entre sí.

presión entre dos vértebras

Disco abombado por la presión entre dos vértebras.

 

Cuando entre dos vértebras se produce la compresión o aplastamiento anormal del disco, puede resultar que ese disco se desplace  de manera horizontal y se deforme, saliendo de sus límites anatómicos normales. Esto suele ocurrir en personas mayores de 35 años aunque puede presentarse incluso antes. De todas formas, lo habitual es que el paciente no note ningún síntoma de esta protrusión discal.

¿Qué son los discos intervertebrales?

Son unos discos cartilaginosos que están formados por un núcleo con una consistencia de gel y un anillo exterior de un tejido fibroso y elástico. Esta especial composición de su tejido, muy rico en agua, favorece que sean capaces de absorber los impactos y el estrés que se crea en los movimientos normales entre las vértebras, aportando flexibilidad y movilidad a la columna.

Con la edad y otros factores, estos discos se van deshidratando y pierden su capacidad almohadillado. Además, la proteína que forma el anillo fibroso también se va alterando con lo que se reduce la fortaleza de la pared del disco así como su capacidad de deformarse y volver a su forma original.

¿Cómo se produce este problema?

Cuando la vértebra que se encuentra encima y la de debajo presionan el disco, el núcleo empuja la pared creándose un abombamiento, es decir, una protrusión discal. Si, como consecuencia de esta presión, la pared fibrosa del disco se rompe y la sustancia gelatinosa que compone el núcleo sale hacia el canal medular, nos encontramos ante una hernia discal. En este enlace te dejo información sobre la hernia discal.

 

imagen prolapso de disco

 

La degeneración de los discos intervertebrales suele producirse de manera progresiva, es decir, va pasando por diferentes estadios. Primero comienza con un abombamiento del disco, después el bulto es más prominente con lo que se adentra más en el canal medular y, en último caso, la membrana exterior se rompe y se produce la hernia con la salida del material del núcleo al canal.

 

Síntomas de una protrusión discal.

 

Lo normal es que la protrusión del disco no produzca ningún tipo de síntoma, excepto si el bulto que aparece en el disco llega a presionar las raíces nerviosas. En este caso, el nervio comprimido será el que produzca la sintomatología, que dependerá de la localización del disco lesionado.

presión del disco sobre la raíz nerviosa

Aquí vemos cómo el disco presiona sobre la raíz nerviosa.

 

Si está en la zona lumbar, aparecerá dolor, ardor, espasmos musculares, debilidad u hormigueo, todo ello en la parte baja de la espalda, pudiendo irradiarse hacia el glúteo o la pierna, desde el muslo hasta el pie.

Si la protrusión se produce en un disco localizado en la zona cervical, esos mismos síntomas aparecerán en hombros, brazos o manos.

 

Diferentes tipos de protrusión discal

 

El abombamiento del disco puede suceder en diferentes direcciones, lo que dará lugar a diferentes tipos de protrusión del disco.

 

Protrusión lateral del disco

 

Supone que esa deformación del disco se produce al lado derecho o izquierdo de la columna. Cuando esto sucede, es más probable que se presione una raíz nerviosa. Esto se debe a que los nervios parten de la médula espinal hacia ambos lados.

Si la protrusión de disco es hacia un lateral, estará más próxima a las raíces del nervio y es más fácil que lo presione.En este caso, como decíamos en el punto anterior, los síntomas dependen de la zona en la que se encuentre el nervio presionado.

En ocasiones, no hay contacto con la raíz nerviosa. Entonces la protrusión suele pasar desapercibida ya que no hay sintomatología. También puede ocurrir que haya varios discos que se deformen al mismo tiempo, lo que dificultaría el diagnóstico, ya que no sabremos qué disco presiona qué raíz nerviosa.

Las protrusiones laterales suponen un 10 % de los casos.

Protrusión posterolateral del disco

 

Este es el tipo más habitual. El disco dañado se deforma hacia el lateral de la columna y hacia atrás, invadiendo el canal vertebral y provocando, en algunos casos, la compresión de la raíz del nervio. Esto es lo que va a provocar síntomas, según la altura de la lesión.

 

Protrusión central del disco

 

En este caso el disco se expande hacia atrás, hacia el canal medular y puede producir desórdenes del sistema nervioso como dolor irradiado a lo largo del nervio dañado y debilidad muscular u hormigueo.

Estos síntomas se localizarán en uno u otro punto dependiendo de la posición del disco lesionado.

 

Protrusión paracentral del disco

 

Al producirse este caso, el disco se deforma hacia el canal medular, en el espacio que queda entre la columna y la médula espinal. Como en los casos anteriores, los síntomas dependerán de que zona se presione.

 

Factores de riesgo que pueden provocar esta patología

 

Es importante conocer cuáles son los principales factores que pueden causar este problema para poder evitarlos o reducir las posibilidades de que empeore.

A menudo, este problema se relaciona con la edad y con los procesos de envejecimiento, debido al deterioro de los discos intervertebrales.

Pero existen ciertas medidas preventivas que puedes realizar para evitar o reducir el impacto de este problema en tu salud.

 

  • El tabaco, que produce una reducción del oxígeno que llega a todas las células, es un factor que puede favorecer que se genere este problema en tu columna. Ya sabes que debes dejar de fumar, no esperes más para intentarlo.

 

  • Evitar la obesidad. Mantener un peso saludable es vital para que tu espalda no tenga que realizar un sobresfuerzo en las actividades diarias.

 

  • Accidentes o traumas producidos sobre la columna pueden provocar una protrusión del disco, así como levantar pesos elevados de una manera inadecuada.

 

 

  • Postura incorrecta. Una buena postura  y no pasar demasiado tiempo sentados en posiciones erróneas te ayudará a fortalecer la musculatura extensora de la espalda. Así realizarás todas tus actividades de la manera más conveniente para tu cuerpo. El movimiento será el adecuado y no utilizarás articulaciones y músculos que no corresponden para compensar.

 

 

Quizá todavía no hayas notado ningún síntoma pero, aunque los problemas degenerativos del disco no te afecten aún, debes tomar conciencia de la importancia de la postura corporal y el movimiento para retrasarlos lo más posible.

Si quieres que te ayudemos con este tema, ya sabes dónde estamos. Contacta con nosotros y veremos cómo podemos colaborar para que te sientas cada vez mejor.

Por AGOTE QUIROPRÁCTICA