Desde que hace más de una década el running llegara a nuestras vidas para quedarse, se ha desarrollado un diccionario de términos como pronador o supinador que seguro hemos escuchado miles de veces pero, ¿sabemos realmente a qué se refieren? Aurora Castro, podóloga y profesora en la Universidad de Sevilla, nos habla sobre este asunto y cómo escoger el calzado adecuado nos puede ayudar a mejorar nuestro rendimiento deportivo.

“La pronación o la supinación forman parte del movimiento fisiológico de la marcha y la carrera”. Como explica Aurora Castro, pueden implicar una patología en algunos casos, “cuando esos movimientos se prolongan por un tiempo más amplio de lo habitual del que requieren esos gestos. Es en ese momento cuando hablamos de alteración”.

Estos problemas se empiezan a ver especialmente cuando se practica deporte de manera continuada y pueden agravarse si no estamos atendiendo correctamente a las necesidades del pie. Saber si nuestro caso necesita de un calzado específico requiere mucho más que la recomendación que nos puedan hacer en cualquier tienda. Por eso, la doctora recalca la necesidad de visitar a un especialista que determinará nuestra fisonomía y nos recomendará un tratamiento adecuado: “Para diagnosticar si se trata o no de pie sano, debemos hacer una valoración muy compleja en consulta que incluye pruebas estáticas, dinámicas, así como un análisis exhaustivo de  la pisada y  la exploración muscular”.

¿Con qué zapatilla me quedo?

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Aurora recibe diariamente la visita de muchos pacientes, muchos de ellos deportistas, que ante la cantidad de información sobre los distintos modelos de zapatillas que existen en el mercado, no saben cuál es la más apropiada para sus necesidades. “Elegir una zapatilla específica para supinadores o pronadores sin contar con el diagnóstico de un especialista es un error ya que si no acertamos, podemos estar obligando a nuestro pie a cumplir un papel que no le corresponde y provocando incluso deformidades en el pie”.

 

 

Para que nos hagamos una idea, explica Aurora, “sería algo así como utilizar gafas cuando no las necesitamos”. En cuanto a la amortiguación, otro de los extras que se han puesto de moda en los últimos tiempos, la doctora recomienda utilizar un calzado de amortiguación media ya que “sólo en determinados casos es necesaria una zapatilla con amortiguación muy alta”.

Aurora Castro es doctora en Podología y está especializada en Biomecánica. Como docente en la Universidad de Sevilla está inmersa actualmente en un proyecto para encontrar qué cuidados quiroprácticos pueden integrarse a la podología para conseguir mejores resultados. “Los tratamientos multidisciplinares suelen ser clínicamente más resolutivos y trabajar en esta dirección es positivo para ambas especialidades”.

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