Los problemas digestivos más frecuentes tienen un componente común: un sistema nervioso mal sincronizado. El sistema digestivo no siempre responde de la mejor manera y, cuando no funciona correctamente, aparecen consecuencias indeseables como digestiones pesadas, ardor estomacal, estreñimiento e hinchazón. También las emociones también alteran las funciones digestivas. La ansiedad, la tristeza, el estrés, la excitación o el enfado son factores de riesgo para desarrollar patologías muy serias, como el síndrome del intestino irritable.

Todos estos malestares pueden influir negativamente sobre el estado de ánimo y bienestar. Muchas personas, con resignación, se acostumbran a vivir con estas disfunciones sin saber que tienen una solución sin fármacos ni efectos colaterales.

Marcelo Barroso Griffiths, quiropráctico argentino, explica que un sistema nervioso que funciona mal puede ser un factor clave en el desarrollo de varios trastornos digestivos. Eso sucede porque una gran parte del sistema digestivo se controla directamente desde el tronco encefálico, a través del nervio vago o neumogástrico.

El tronco encefálico es el centro desde donde se dirigen varias funciones vitales, incluyendo la digestión, y se encuentra en la parte superior de la columna vertebral. Y un alineamiento indebido de la columna cervical superior (en el cuello), puede entorpecer sus funciones.

Claves para entender y aliviar malestares digestivos

  • Todos los trastornos digestivos tienen un componente común: un sistema nervioso mal sincronizado.
  • Si se intenta minimizar el dolor con un fármaco, sin atacar el problema de raíz a través del ajuste vertebral, el malestar digestivo persistirá.
  • La quiropráctica disminuye el estrés y evita el círculo vicioso de tensión emocional, disfunción estomacal y posteriores molestias.
  • Esta disciplina también mejora la inmunidad, actuando como tratamiento preventivo de nuevas disfunciones digestivas.

Al mal tiempo, buen estómago

  • Se debe mantener una dieta equilibrada.
  • Hacer actividad física, caminar inclusive. Evitar el sedentarismo.
  • Evitar los alimentos muy procesados, sobre todo los que contienen hidratos de carbono refinados.
  • Consumir arroz y avena integral, levadura de cerveza, nueces, vegetales de color verde, garbanzos o bananas.
  • Es conveniente reducir el consumo de café, bebidas cola, alcohol, azúcar y aditivos alimentarios (conservantes, colorantes y saborizantes).
  • Un estado mental positivo mejora tu digestión.
  • Cada vez que puedas, rodéate de naturaleza.

Fuente: Sitio Andino

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