¡La quiropráctica se legaliza en Bélgica!
Una visión histórica en el recorrido por la regularización de la profesión en el mundo.
Por Philippe Druart, DC, Presidente de la Unión Belga de Quiroprácticos.
“Después de muchos años de esperanza y desesperación, la Unión Belga de quiroprácticos
(BCU) se enorgullece de anunciar que la ley quiropráctica, junto con otras tres medicinas “no
convencionales” , ha sido votada y aprobada por los miembros del Parlamento y la cámara el
jueves 11 de marzo de 1999 y después por el Senado, el 22 de abril del mismo año.”
Perspectiva Histórica
El primer quiropráctico belga, el Dr. Jules Giller, empezó a ejercer en Bruselas en 1923. LA
unión belga de quiroprácticos (BCU) fue creada de forma oficial en enero de 1946 y la
primera mesa de debate en la que las autoridades políticas tuvieron parte, se llevó a cabo
años después, en 1976. Desde ese momento, la asociación ha trabajado de forma muy dura
para ganar la batalla a la legislación. En 1986, mientras presidía el BCU el Dr. Michel Foss, se
organizó un viaje a EEUU con diferentes miembros representativos del gobierno, con el fin de
mostrar el gran nivel de aceptación que estaba teniendo la quiropráctica. Este viaje supuso
un tremendo éxito, pero mientras aquellos políticos otorgaban falsas esperanzas, en realidad
fue muy poco lo que se llevó a cabo. Se necesitaron cuatro años más para persuadir al
comité administrativo del área de salud y toda una comitiva de la Unión Europea, que fue la
que visitó al Colegio Quiropráctico Anglo-Europeo (AECC) en Inglaterra el año 1990. El Dr.
Foss y Phillppe Druart (autor de este artículo) acompañaron al grupo. Fue un viaje de gran
relevancia para aquellos que creían que la quiropráctica era una disciplina menor e impartida
a tiempo parcial, como era el caso de la osteopatía en Bélgica. Aún así, el éxito en lo que
respectaba a decisiones importantes en materia de salud, tardó en llegar. En 1994, se
decidió organizar una petición a los pacientes quiroprácticos del momento. En tan solo tres
meses se recolectaron alrededor de 213.000 nombres y direcciones, lo que supuso realmente
algo muy meritorio para una comunidad con tan solo 10 millones de habitantes y 70
quiroprácticos registrados en el BCU. En ese momento de la historia, la quiropráctica estaba
en portada de grandes medios de comunicación. Fue una gran oportunidad a tener en cuenta
y el ministro de salud lo expuso incluso en el propio Parlamento al Comité de Salud. Pero la
cosa quedó en vano. Las elecciones tumbaron al Ministro y a prácticamente todos los
miembros del Parlamento que estaban en la comisión de salud. Las fuerzas con los
representantes nacionales y con la comisión de salud tuvieron que unirse de nuevo. Mientras,
en secreto, se iba preparando la que sería la propuesta para la ley quiropráctica. En enero de
1996, los fundadores del BCU se reunieron con el ministro de salud, Marcel Colla, quien
expresó también el interés en la propuesta. Se negoció con él la puesta en escena del “green
party”, y a partir de ese momento Colla decidió apoyar y firmar la propuesta de ley. Por
consejo del gabinete de salud, se obtuvieron otras firmas para seguir con el refuerzo a la
propia ley. En marzo de 1997, emprendieron un viaje para visitar al AECC con un
representante de cada uno de los partidos, los miembros del Comité de Salud y numerosos
consejeros de diferentes departamentos sanitarios. Un total de 18 personas. Tras una visita a
la “House of Commons”, en Londres se procedió a visitar el AECC. La impresión general fue
bastante buena. Muchos mostraron su sorpresa hacia la calidad del currículum que poseía el
campus. Además, los estudiantes belgas tuvieron la oportunidad de intercambiar puntos de
vista e información. Manteniendo la comunicación con los directivos, el viaje transcurrió de
forma mucho más sencilla. Se obtuvieron muchas más firmas de las que se podían imaginar,
incluso de los otros tres partidos políticos (dos gobernando en mayoría y uno en la oposición,
además del “green Party”). Todos los partidos firmaron la propuesta de ley. Un hecho que
supuso el agradecimiento total al trabajo que realizó el representante legal de la asociación
por aquel entonces, aconsejando y construyendo estrategias para el fin. Sin embargo,tiempo
después, en julio de 1997, tuvieron lugar una serie de acontecimientos de carácter dramático
para el transcurso de la profesión. El ministro de salud invitó a los quiroprácticos a un
encuentro en Bruselas, junto con los representantes de otras tres disciplinas: homeopatía,

acupuntura y osteopatía. Fue entonces cuando presentó su propio proyecto de ley. El 15 de

octubre de 1997, el ministro de salud organizó rápidamente una mesa redonda en la que
invitó además a diferentes académicos del ámbito de la medicina, la comisión de salud, los
grandes directivos del momento en materia sanitaria y los representantes de las “medicinas
no convencionales”. Este encuentro fue ideado más para los medios de comunicación que
para intercambiar opiniones. Muchas de estas personas estaban muy afianzadas en sus
propias ideas y con poca voluntad de mantener la mente abierta. El ministro de salud sin
embargo, mostró su satisfacción con los resultados de la mesa redonda y con su propio
proyecto de ley, recién elaborado. Fue una buena oportunidad para que el colectivo
apareciera en televisión, radio, así como periódicos y también revistas, pero paralelamente,
comenzó la oposición médica, la cual declaró la guerra a los sistemas de cuidado de la salud
considerados “no convencionales”. Los quiroprácticos esperaron la aprobación del proyecto
de ley por parte del consejo de ministros. Y, finalmente, el gobierno lo aprobó el 6 de enero
de 1998. El texto final fue enviado al consejo de estado para su examen y control, de
acuerdo con la constitución belga. En octubre de 1998, mientras el proyecto era debatido por
la comisión de salud, los decanos de las facultades de medicina elaboraron un informe de
carácter muy crítico y severo hacia las medicinas que se encontraban en vías de aprobación.
Las consideraron incluso casi como un peligro hacia los propios pacientes y a la sociedad,
debido a los numerosos incidentes que habían ocurrido en algunas prácticas recientes. De
hecho, fueron tan lejos que la crítica, los medios en general y los propios pacientes, no
creyeron en la validez del informe. Finalmente, el parlamento votó a favor de la ley con 44
abstenciones, 0 votos en contra y 98 a favor. Ante esta situación, la oposición médica trató
de quemar un último cartucho llevando la situación al Senado, pero las cámaras fueron
disueltas debido a las elecciones generales, que en ese año tuvieron lugar durante el mes de
junio. Desde ese momento se produjo una auténtica carrera contra el transcurso del tiempo.
Casi se podría considerar un milagro el que una profesión con apenas 70 miembros en
ejercicio consiguiera tal hito. David contra Goliat. Quizás el secreto del éxito ha sido la unión
profesional y el concepto de estructura uniforme que han mantenido los quiroprácticos en
Bélgica. Un trabajo titánico llevado a cabo por grandes representantes del BCU como los
doctores Thyl Duhameeuw; Dr. Van Horenbeeck; Dr. Koentges; Dr. Michielsen; Dr. Alliet; Dr.
Foss; y el Dr. Claes. Aún a día de hoy y años después quedan batallas por ganar, pero
siempre estarán listos para sacar a la luz lo mejor de esta profesión. Fue un tremendo soplo
de aire fresco para la situación quiropráctica en Europa por aquel entonces y, sin duda, sentó
precedentes. La Europa más conservadora, había legalizado la quiropráctica. Un antes y un
después en el transcurso de la historia.