Entrevista a Víctor Ullate

Bailarín, coreógrafo y paciente quiropráctico

Víctor Ullate es paciente quiropráctico desde siempre. Empezó a ajustarse en la consulta de Madrid del doctor Robert Gevers y después ha seguido visitando con regularidad a sus hijos, Carlos y Evelyne Gevers.

Considerado el bailarín español con mayor proyección internacional de todos los tiempos, su extraordinaria técnica clásica y su gran amor a la danza, le dotaron de una vocación y una voluntad excepcionales que le hicieron destacar muy pronto como solista.

Años más tarde, se centra en la docencia y la pedagogía y pone en marcha el Víctor Ullate Ballet, primera compañía privada de danza en España. En 2000, crea la Fundación para la Danza Víctor Ullate, que tiene como finalidad la promoción del ballet clásico en todas sus facetas, así como la formación técnica y humana de bailarines sin recursos económicos.

Víctor Ullate nos recibe en los Teatros del Canal, donde está preparando con la compañía que lleva su nombre una nueva producción, ‘Carmen’, que estrenarán el próximo mes de mayo. En palabras del coreógrafo y bailarín, “va a ser una adaptación de la obra de Bizet alejada de los tópicos, en la que la música tiene mucha presencia, y hay muchos toques de humor”.

 

– ¿Cómo le ayuda la quiropráctica en su día a día?

Yo he sufrido y sufro mucho de la columna vertebral. Desde el sacro hasta las cervicales, lo que me produce además muchos dolores de cabeza. En situaciones así, visito a mi quiropráctica y sé que en seguida voy a encontrarme mejor. Supone para mí un alivio casi inmediato.

– ¿Qué beneficios encuentra en la quiropráctica frente a otras profesiones sanitarias?

La medicina convencional no es para mí, con los medicamentos no se ataja la raíz del problema. Con la quiropráctica me siento más identificado, ya que sí va al origen del problema y su efecto es muy rápido. Es una lástima que la quiropráctica no sea más popular, porque si fuera más conocida, la gente iría mucho más.

– ¿Cada cuánto visita a su quiropráctica?

Soy una persona muy ocupada y sólo voy a mi quiropráctica cuando lo necesito. Evelyn en seguida me hace un hueco en su agenda y me atiende rápidamente. Me da mucha seguridad su profesionalidad. Trabaja con radiografías, conoce muy bien el estado de salud del paciente y su historial.

 

– Desde su punto de vista ¿qué beneficios puede reportarles la quiropráctica a los profesionales de la danza?

Los bailarines sufren a menudo de desplazamientos de vértebras y problemas en las articulaciones. En la danza, trabajamos mucho la musculatura del abdomen, ya que es lo que sujeta a la columna vertebral. Es necesario para el bailarín tener una buena masa muscular, ya que la musculatura es lo que sujeta al esqueleto y, en este sentido la quiropráctica puede ayudar a mantener este soporte estructural.

– ¿Cuáles son las patologías más frecuentes que sufre un bailarín?

El trabajo de bailarines y bailarinas es distinto. Normalmente, los bailarines de danza clásica sufren de rotura de ligamentos cruzados, de la rodilla y el menisco. El hombre, además de girar y saltar, ha de portear a la bailarina. Si no tienes la fuerza suficiente para levantarla, te puedes lastimar muy fácilmente la columna. Raro es el bailarín que no tienes problemas lumbares.

Las chicas, por su parte, sufren de luxación de cadera, de tobillo. Para ellas, la pisada y la biomecánica del pie es muy importante, para que la columna no sufra inútilmente y esté perfectamente alineada. Yo siempre hago hincapié en mis clases en cómo hay que apoyar el arco, tener bien apoyado el pie para que no sufran las rodillas, ni las caderas ni la columna vertebral.

Y es muy común a bailarines y bailarinas, el cansancio y el estrés, sobre todo.

– Los bailarines trabajan con sus cuerpos al límite de sus posibilidades. ¿Cómo se aprende a convivir con el dolor?

Los bailarines somos muy sufridos. Raro es el día que no te duele algo. Hay que bailar con dolor. Como es una profesión vocacional, la danza es algo que necesitas. Fíjate en las bailarinas, con sus zapatillas en punta… El baile es etéreo, te transporta a otra dimensión. Sales al escenario, te dejas llevar por la música y al momento ya no te duela nada. Para dejarte llevar por la interpretación, tienes que trabajar mucho y dominar la técnica.

– ¿Usted cómo se cuida?

Somos lo que comemos. Un bailarín no puedo comer lo que quiere. Hace unos años tuve dos infartos. He heredado de mi madre mis problemas de corazón, y siempre tengo que tomar mi medicación. He de cuidarme y yo soy muy activo. Recomiendo que la gente haga ejercicio. Hoy en día es fácil cuidarse, hay muchos gimnasios.

Cada vez hay en la juventud más culto al cuerpo y más conciencia de cuidarse. El músculo tiene memoria. Es muy importante cuidarse cuando eres joven para llegar con un buen estado físico a la madurez.

– Una persona con su experiencia, ¿sigue teniendo ilusión por su trabajo?

Muchísima. Me encanta mi trabajo. Es muy importante para mí estar activo: dar mis clases, crear un ballet… Estar en movimiento es mi vida. Yo he sido muy privilegiado porque he hecho

lo que más me gusta en la vida y he tenido y tengo éxito, y muy buena reputación aquí y en el extranjero. Fui un buen bailarín y ahora como maestro y coreógrafo he creado estrellas de la danza y sigo teniendo los aplausos del público, lo que siempre es algo muy bonito. ¿Qué más puedo pedir en la vida?

Cada vez hay más cánceres, por la polución o la alimentación y cada dos por tres tienes noticia de que alguien cercano a ti ha fallecido por cáncer. Yo sólo pido acostarme un día y no levantarme más, eso sería lo ideal. Vivir con la conciencia de que te vas a morir es terrible, aunque yo preferiría saberlo para aprovechar el tiempo que me queda al máximo.

Yo me operé de un tumor benigno en el timo. Me lo detectaron por casualidad. Y decidieron operarme en seguida porque me estaba desplazando los órganos y me podía provocar desde otro infarto a un ictus. En el tiempo en que tardé en operarme, pensé que había llegado mi momento, me preparé psicológicamente y viví muy intensamente esos meses, disfruté mucho de cada segundo. Siempre pensamos que tenemos tiempo pero todo llega. Hay que disfrutar de la vida, bailando, cantando, haciendo lo que a uno le gusta sin privarse de nada. La vida te ofrece muchas cosas bonitas pero hay que saberlas vivir. El tiempo pasa, hay que vivir cada segundo.

– ¿Cuál es su papel al frente de la Fundación para la Danza Víctor Ullate?

En la mesa de operaciones, con dos infartos y dos catéteres, quedé muy tocado. Entonces pensé que me iba sin haber hecho aquello en lo que tenía tanta ilusión: ayudar a chicos y chicas sin recursos económicos para hacer una carrera en la danza. Salí y lo primero que hice fue crear la fundación para niños y niñas con grandes aptitudes para la danza y en situación de vulnerabilidad. La danza iba a ser la mejor amiga de estos niños.

La fundación está ayudando a muchos niños con o sin familia pero sin recursos. En la escuela les enseñamos a amar la danza. A mí me gusta mucho ver a la gente cómo baila, cómo se desinhibe, es algo muy especial.

Todo el mundo tendría que bailar porque la danza te ayuda a ser mejor persona, a ser generoso, ofrecer tu arte a los demás y hacer que los demás disfruten contigo. Es muy bonito.