El dolor de espalda es uno de los problemas de Salud más importantes en nuestro planeta afectando a casi el 20% de la población mundial, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Una grave y extendida problemática que al final no sólo repercute en nuestra salud, sino también en nuestro bolsillo. No en vano, en España cada año se dan dos millones de consultas en atención primaria por esta dolencia y es la primera causa de baja laboral junto a la gripe. Un informe de la agencia Europea para la seguridad y la salud en el trabajo concluye que los problemas de espalda afectarán a un 60-90% de personas durante su vida laboral, con una tasa de recaídas además del 20-44%.
 

La quiropráctica y su coste/eficacia

En esta materia, se han presentado estudios científicos que concluyen que el tratamiento quiropráctico es más efectivo que el tratamiento médico convencional para el dolor lumbar. Se describe también su alta eficacia frente al dolor cervical no específico (la segunda causa de discapacidad musculo-esquelética en los países desarrollados tras el dolor lumbar) y al dolor de cabeza común originado en las cervicales.

Los ajustes quiroprácticos consiguen en muchos casos evitar la cirugía y el consumo de medicamentos. Uno de los objetivos principales de los quiroprácticos es que se incluya esta práctica en la seguridad social, ya que beneficia al paciente, a las empresas y al propio estado por el ahorro económico que conlleva. De hecho, en algunos países como Noruega, Suecia, Dinamarca, Italia o Canadá, la Quiropráctica está contemplada en su sistema público de salud. Se estima que la Quiropráctica consigue un ahorro de hasta el 50% en costes sanitarios respecto a la medicina tradicional, evitando gastos de hospitalización, medicinas y cirugía, sobre todo en pacientes con lumbalgia mecánica (dolor de espalda común).
Estudios de coste/eficacia realizados por grandes compañías de seguros coinciden en que el cuidado quiropráctico disminuye el tiempo de baja laboral a la mitad, con el consiguiente beneficio para las empresas. Un amplio estudio del Ministerio de Sanidad de Ontario (Canadá) realizado en 1993 (y ampliado en 1998) concluye “Se producirían ahorros significativos en el costo si los médicos transfiriesen a los quiroprácticos más pacientes para el tratamiento del dolor de la zona sacra y lumbar. La documentación de Canadá y de otros países sugiere un ahorro potencial de muchos cientos de millones anualmente (…). Si el número de pacientes haciendo uso de los servicios quiroprácticos de Ontario se duplicara del 10 al 20 por ciento, se produciría un ahorro anual directo de 348 millones de dólares para el Sistema Sanitario de Ontario. Los ahorros indirectos sumarían 1,85 billones de dólares(…). Los quiroprácticos consiguen resultados mensurables significativamente mejores, niveles superiores de satisfacción del paciente e incorporación laboral más temprana de éstos(…). La reducción significativa de los costes sanitarios, los mejores resultados para la salud y el acceso equitativo e igualitario a los servicios son objetivos importantes para el Sistema Sanitario de Ontario. Cualquiera de estos resultados, por sí solo, constituiría motivo suficiente para la reforma propuesta de invertir en servicios quiroprácticos”.

El fomento de la Quiropráctica en España podría ayudar a paliar otro problema añadido, los efectos secundarios derivados del consumo de antiinflamatorios. El informe Episer 2000, realizado por la Sociedad Española de Reumatología (SER) indica que más de 6 millones de españoles consumen antiinflamatorios, un 25% de los cuales acaba padeciendo efectos gástricos adversos (úlceras, hemorragias, digestivas, etc.). Los problemas gastrointestinales provocan al año más de un millón de consultas médicas, 40.000 ingresos hospitalarios y unos costes directos para el Sistema Nacional de Salud de más de 320 millones de euros. Se estima que cada año unos 55.000 trabajadores se ausentan de su puesto de trabajo al menos un día por estos trastornos.