Captura de pantalla 2016-05-30 a la(s) 12.09.08Damiano Costa (en traje claro), nuevo presidente del World Congress of Chiropractic Students (WCCS).

– ¿Cómo describiría su labor al frente del WCCS?

He estado involucrado en el WCCS desde que estaba en tercer curso, primero empecé como delegado y me involucré en diferentes comités de la organización desde el primer momento. Ya en mi tercer congreso (2015) entré a formar parte del Board Of Directors (Junta directiva) como vicepresidente y, tras un año de trabajo duro para cumplir los objetivos del WCCS, he sido nombrado presidente en el último congreso que acaba de terminar en Paris.

– ¿Cuáles son los retos más inmediatos que se ha planteado al frente de la presidencia del WCCS?

El objetivo principal del WCCS es aquel de avanzar y unir la profesión a través de inspiración, integridad y liderazgo. Como presidente quiero que cada miembro de la organización tenga las mismas oportunidades que yo tuve y que me hicieron crecer como persona y como profesional. Además, para hacer que la profesión crezca a nivel estudiantil quiero crear la mayor cantidad posible de conexiones con asociaciones internacionales de estudiantes de otras profesiones de salud, para que la quiropráctica sea cada día más conocida y aceptada en el mundo de la salud.

– Se ha graduado en una de las dos universidades de Quiropráctica que tenemos en España, ¿cómo describiría su paso por el Madrid College of Chiropractic?

Probablemente no estaría haciendo esta entrevista si no fuera por el Madrid College of Chiropractic. Esta institución me dio el apoyo y las herramientas para desarrollar mis habilidades de líder y me enseñó la importancia de enfrentarme al conocimiento con mentalidad abierta.

– ¿Qué les diría a los que se plantean estudiar quiropráctica en la actualidad?

Un desafío excelente. La profesión quiropráctica requiere gente que se quiera involucrar en un servicio único que puede aportar mucho a la sociedad a nivel de cuidado, prevención y bienestar. Es un camino de estudios largo (mínimo cinco años a tiempo completo) que requiere estudio y práctica a diario. A nivel de conocimientos y de investigación científica, la quiropráctica se coloca entre las primeras profesiones especializadas en el cuidado de la columna vertebral y el sistema nervioso. Además los futuros quiroprácticos tienen que ser conscientes de que se necesita expandir el conocimiento de lo que hacemos en el mundo de la salud así que hay que estar dispuestos a salir a la calle y comunicarnos con otros profesionales de la salud, con el objetivo de demostrar cómo se pueden relacionar con nosotros para el interés de la comunidad.

– Uno de los temas principales del congreso del WCCS celebrado en 2014 en Málaga fue la normativa que afecta a la quiropráctica, ¿en qué punto se encuentra la profesión en España respecto a este tema? ¿Qué papel puede asumir el WCCS en este sentido?

A nivel internacional, especialmente en Europa, la profesión está creciendo exponencialmente.

Se están creando programas educativos de quiropráctica en diferentes países como Italia, Turquía, Polonia y Noruega. A nivel legal, la situación está mejorando en muchos de estos países, pero queda mucho por hacer.

El WCCS desempeña un rol fundamental en la formación de futuros líderes que conocen la importancia de tener la mente abierta, respetar a lo que es diferente y luchar para que se regule la profesión. Esta organización además crea una red entre quiroprácticos de todo el mundo que facilita también al nivel de formación postgrado y de fortaleza a nivel global de la profesión. Si sólo un estudiante por escuela miembro de WCCS logra entender la importancia de estar unidos para el futuro de nuestra profesión, la junta directiva está cumpliendo su objetivo.

– También afronta nueva etapa al cargo del International Chiropractic Regulatory Collaboration. ¿Esto qué supone?

Dentro del WCCS hay un comité llamado International Mobility Committee (IMC) que se encarga de facilitar informaciones para estudiantes que están interesados en trabajar en un país diferente del que se graduaron. En estos últimos años el IMC se está relacionando con el International Chiropractic Regulatory Collaboration (ICRC) permitiendo a uno de sus miembros la participación en las reuniones de ICRC.

El ICRC es un foro en el que participan representantes de diferentes instituciones internacionales de acreditación y de regulación de la quiropráctica de diferentes países del mundo. Sus objetivos son facilitar la movilidad de los quiroprácticos y ayudar a los países donde la quiropráctica no está regulada. Mejorar las relaciones entre las diferentes instituciones de acreditación y encontrar estándares internacionales de educación quiropráctica son prioridades para lograr esos objetivos.

He tenido la oportunidad de representar al comité del IMC en los últimos dos eventos de ICRC y ha sido una experiencia interesante para entender cómo funciona la regulación y la acreditación de la profesión en el mundo. El objetivo principal es proteger a los pacientes garantizado elevados estándares de educación y aumentar el número de países donde la quiropráctica sea reconocida.

– ¿Ha contribuido la inestabilidad política en España a retrasar una posible regulación de la profesión?

En toda institución, nacional como internacional, política como profesional, la inestabilidad de la autoridad no ayuda a que se avance de manera eficaz y constructiva. Es difícil cumplir un proceso de regularización si el representante de los ministerios de Salud y Educación con el que debes relacionarte puede cambiar de un día para otro.

– Como fisioterapeuta y quiropráctico, ¿crees que estas dos profesiones se pueden compaginar? ¿En qué crees que se diferencian?

La quiropráctica y la fisioterapia son dos profesiones de la salud que se pueden complementar perfectamente ya que comparten conocimientos básicos del cuerpo humano (anatomía, bioquímica, fisiología…), y tienen un mismo objetivo que es conseguir que el paciente consiga el máximo de su potencial. La principal diferencia radica en el enfoque de los estudios de quiropráctica, que tienen una duración mínima de cinco años, es único entre las ciencias de la salud, y permite analizar la función y disfunción del sistema nervioso y sabe cómo reducir o eliminar las interferencias que obstaculizan su normal funcionamiento y acaban provocando síntomas al paciente.

– Y el intrusismo, una de las lacras de la profesión, ¿cómo se combate?

Hay dos formas de limitar el intrusismo: apoyando a las instituciones y regulando la profesión.

En el primer caso, apoyar a las instituciones educativas es vital para que mantengan elevados estándares y formen profesionales habilitados. En segundo lugar, regular la profesión, permitiendo que sólo los que se hayan formado en instituciones reconocidas por el ministerio de Educación puedan ejercer como quiropráctico.

– ¿Conoce la sociedad lo que es realmente la quiropráctica?

En los países que he vivido, Italia, España e Irlanda, tengo que admitir que el conocimiento de lo que es la quiropráctica es bastante escaso por lo general. Sobre todo porque es fácil confundirlo con otras profesiones de salud, complementaria o no. Por eso la misión de cada estudiante y quiropráctico es la de educar a la sociedad sobre lo que somos los quiroprácticos y el servicio que podemos aportar a la población.

– ¿Cómo describiría el espíritu actual de las nuevas generaciones de quiroprácticos en España?

En mi experiencia en España he conocido a muchos presentes y futuros líderes de la profesión y puedo decir que la motivación que les guía hará que la regularización de la quiropráctica en España sea inevitable.