Cuando empezamos el nuevo año aparecen los buenos propósitos. Listas y listas llenas de buenas intenciones que suelen quedarse olvidadas antes de que nos demos cuenta. El ejercicio es una de ellas.

Tras las celebraciones navideñas y los excesos que las acompañan, aparecen los remordimientos y los deseos de cambiar nuestro cuerpo. Queremos comer mejor y hacer ejercicio para tener un cuerpo más bonito.

Hay otros motivos por los que deberíamos hacer ejercicio siempre, todo el año y no solo ahora. Pero si no acostumbras a moverte de manera habitual, está bien que empieces ahora. Cuanto antes mejor.

 ¿Cuáles son los problemas de la inactividad física?

Primero quiero que tengas en cuenta que aquí no te hablo de ir al gimnasio una hora tres veces por semana. Estamos hablando de incorporar la actividad física a todo lo que haces. La inactividad física causa problemas de salud.

Mira estas estadísticas: es el cuarto factor de riesgo en mortalidad mundial ya que causa el 6 % de las muertes registradas en el mundo. Además es la principal causa de otras enfermedades como los cánceres de mama y colon (21-25 %), diabetes (el 27 %) y la cardiopatía isquémica (el 30 %).
Si quieres ver cuáles son los efectos positivos de ser físicamente activo, te dejo aquí unos cuantos aunque seguro que ya los conocías casi todos:

  • Aumenta la densidad ósea y la del cartílago
  • Fortalece la musculatura
  • Reduce el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer
  • Disminuye el riesgo de enfermedad coronaria
  • Mejora el humor y la salud mental y funciona como antidepresivo natural

El ejercicio como antidepresivo: las endorfinas

Te voy a explicar un poco este último beneficio del ejercicio en nuestra salud.

Las endorfinas son los opiaceos internos que segrega nuestro organismo. Interactúan con los neuroreceptores presentes en nuestro cerebro y disminuyen la percepción del dolor.

Estas sustancias desencadenan una sensación de bienestar y actúan como analgésicos y sedantes. Además, en contraposición a las sustancias químicas que administramos desde el exterior, estas endorfinas no presentan ningún efecto secundario como adicciones o tolerancia.

La actividad física y el ejercicio aumentan la concentración de endorfinas.

Los efectos producidos por estas sustancias van desde la mejora del humor hasta la propia percepción del cansancio, regulada también por un aumento de la secreción de endorfinas y relacionada con el sistema respiratorio.

Todos los beneficios aportados por estas sustancias pueden ser aprovechados para que el ejercicio sea utilizado de forma habitual como tratamiento del dolor crónico y de algunos problemas mentales como la depresión menor y la ansiedad.

Los ejercicios aeróbicos como andar en bicicleta, caminar o bailar son perfectos para segregar endorfinas que te ayuden a sentirte mejor.

Pero eso sí, no debemos limitar la actividad física a esos minutos de ejercicio. Durante el resto de nuestro tiempo, también es importante que elijamos actividades que impliquen movimiento, como subir las escaleras en vez de usar el ascensor o caminar hasta el trabajo para evitar el coche.

Añadir estas costumbres a nuestro ritmo de vida habitual nos hará sentir de mejor humor durante todo el día.

Mejora tu salud y tu ánimo con el movimiento.
 Y si tienes una lesión que te lo impide, pásate por la consulta y quizá podamos ayudarte.

Un estudio de tu postura acompañado de ajustes quiroprácticos y ejercicios que mejoren tu movilidad te ayudarán a cumplir con este objetivo tan importante durante todo el año.

Por Agote Quiropráctica