¿Has contado cuántas veces al día sufres estrés? El estilo de vida que llevamos provoca situaciones de mucha presión que repercuten directamente en nuestro organismo y que se pueden reflejar en subluxaciones, causantes en muchas ocasiones de episodios de insomnio, ansiedad e incluso molestias digestivas. Para entender mejor cómo funciona nuestro cuerpo ante el estrés y cómo la quiropráctica ayuda a desbloquear estos puntos hablamos Ana Echeveste.

“El cuerpo está diseñado para hacer muchísimas cosas a la vez. El sistema nervioso regula cada célula, tejido y órgano del cuerpo, y no sólo se encarga de las funciones conscientes, también se ocupa de las inconscientes, permitiendo que el organismo se adapte al entorno”, explica Ana Echeveste. Esto es lo que se conoce como sistema nervioso autónomo y se divide en dos partes: el simpático, “encargado de la lucha y la huida” y el parasimpático que como añade Ana, “se responsabiliza del descanso y la reparación”.

Para ilustrar cómo funcionan ambos sistemas, Echeveste pone un ejemplo muy claro: “En reposo tu corazón late a 70 pulsaciones por minuto. Ahora imaginemos que un tigre nos acecha. Nuestro cuerpo se pondrá en modo alarma para intentar escapar.  El sistema nervioso simpático aumenta la frecuencia cardíaca para enviar más sangre a las piernas, la respiración se acelera para asegurar un buen aporte de oxígeno y se producen muchísimas cosas más de las que no somos conscientes. Si escapas del tigre, se activará el sistema parasimpático para volver a un estado de reposo y reparación”.

Aterrizado el relato en nuestra vida cotidiana, el estrés puede producirse por una situación que nos incomoda, la falta de tiempo para concluir un proyecto o la excesiva carga de responsabilidades, entre otros motivos. Muchas reacciones de nuestro cuerpo son inevitables pero podemos empezar a ayudarnos si conseguimos que nuestro cuerpo aumente el tono del sistema parasimpático.  Por ejemplo:

1)      Sé consciente de tu respiración. Una buena técnica de respiración diafragmática activa el sistema parasimpático. En este caso, Ana Echeveste recuerda que el ratio ideal es 1:2. Es decir: que el tiempo que espiramos sea el doble del que utilizamos para inspirar.

2)      Medita. Las técnicas de meditación son más que una moda. Ayudan al cerebro a salir del estado de estrés y alcanzar la relajación. En canales de YouTube como Aomm TV encontrarás todo tipo de vídeos para meditar.

3)      Escucha las señales de tu cuerpo. Son muchas las señales que nos dicen que algo no están bien. Para interpretarlas, lo mejor es conocer los tres tipos de estrés que existen y cuáles son sus causas:

·         Estrés físico. Producido por malas posturas, caídas o vida sedentaria. Aquí encontrarás más información para mejorar tu higiene postural.

·         Estrés emocional. El más común. Revisa tus inquietudes, tus miedos y tu satisfacción personal hacia lo que te rodea. Escucharte es la clave.

·         Estrés químico. El estrés menos conocido pero no por ello menos importante. Lo que ingerimos produce una reacción inmediata en nuestro cuerpo. Vigila la alimentación, la bebida y sobre todo, evita el alcohol y el tabaco.

4)     Cuídate. Las subluxaciones vertebrales suponen una gran fuente de estrés. Como explica Ana, “esto quiere decir que aunque haya un tigre detrás de ti, el sistema simpático está activado por la simple presencia de estos desajustes”. La quiropráctica puede ayudarte a detectar los problemas en tu columna vertebral y a deshacerlos progresivamente. Consulta a un profesional cualificado para obtener más información.

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