Actualmente en España más de 6 millones de personas, lo que representa un 20% de la población, sufre algún tipo de dolor crónico y este porcentaje se eleva especialmente a partir de los 65 años. Es significativo que hasta 2008 el problema no fue reconocido por la Organización Mundial de la Salud como una enfermedad en sí misma pese a que es una de las principales causas de absentismo laboral en España y genera más gasto sociosanitario que las enfermedades cardiovasculares o el cáncer.

El dolor es especialmente recurrente entre las mujeres, tal y como apunta la médico y quiropráctica María José Hernández, quien dedica gran parte de su tiempo a tratar pacientes con alguna de estas patologías: “hay un mayor porcentaje de mujeres que sufren dolores crónicos frente a los hombres. De ellas, un 62% tienen más de 70 años y un 20% se encuentra entre los 35 y los 45 años. La media masculina es menor, afectando a un 18% de los hombres”, explica la doctora.

María José Hernández, que decidió ejercer la quiropráctica a raíz de su propia experiencia como paciente, apunta en este sentido que “el dolor es considerado crónico cuando dura más de 3 meses y no responde a las terapias con las que se combate”. En estos casos, “pasa de ser un síntoma a una enfermedad que no sólo afecta físicamente a las personas, sino también en un plano emocional, social y económico”.

Pero, ¿puede la quiropráctica ayudarnos a mitigar el dolor? Para María José Hernández, los métodos quiroprácticos tienen un papel muy relevante “sobre todo cuando su origen se encuentra en huesos o articulaciones”. En el caso del dolor crónico, la doctora considera que el profesional quiropráctico “está capacitado para establecer un plan terapéutico adecuado a cada paciente” pero insiste en la importancia de “combinar estas técnicas con el tratamiento médico y por supuesto, complementar el programa con ayuda fisioterapéutica y psicológica si así lo requiere cada caso”.

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