Combatir el estrés con quiropráctica. Por Salud Quiropráctica.

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La Quiropráctica dota al organismo de una capacidad de resistencia óptima frente al estrés, la ansiedad y la depresión, al equilibrar el sistema nervioso. En nuestra sociedad, cuyo ritmo de vida es cada vez más acelerado, las fuentes de estrés se multiplican: las responsabilidades profesionales y personales, las preocupaciones familiares y financieras, la contaminación, el tráfico, el ruido, etc. Si se añade a eso una alimentación inadecuada y la falta de ejercicio, se entiende fácilmente por qué tanta gente desarrolla síntomas de estrés crónico o bien se agota y cae en depresión.

Aunque es imposible ralentizar el ritmo del mundo que nos rodea, sufrir los efectos del estrés no es una fatalidad. Cuanto más regulada esté nuestra biología interna, más importante será nuestra capacidad de adaptación. Al equilibrar nuestro sistema nervioso, la Quiropráctica dota al organismo de una capacidad de resistencia frente al estrés.

El estrés y el sistema nervioso:

Nuestra respuesta biológica ante el estrés está controlada por nuestro sistema nervioso autónomo, el cual se compone de dos ramas antagónicas, denominadas “simpática” y “parasimpático”. La primera desempeña un papel de “acelerador” del organismo, mientras que la segunda actúa como “freno”.

Ante una percepción de peligro, el “acelerador” nos prepara para una reacción física inmediata: el corazón y la respiración se aceleran, la tensión muscular y la presión sanguínea aumentan. Esta respuesta fisiológica, llamada “de lucha o huida” fue esencial para la supervivencia de nuestra especie en la prehistoria, permitiéndonos cazar nuestras presas o huir de nuestros depredadores.

Concluida la amenaza, el “freno” toma el relevo. La frecuencia cardiaca disminuye, el funcionamiento del organismo vuelve a la normalidad.

La subluxación: causa de desequilibrio nervioso

Para una adaptación eficaz al estrés, es imprescindible que estas dos ramas del sistema nervioso –el acelerador y el freno- funcionen de manera óptima con el fin de que se equilibren perfectamente. Sin embargo, si una subluxación –una desviación vertebral- crea una interferencia en el sistema nervioso, la actividad de una de las ramas puede verse perturbada.

Cuando el “freno” funciona mal, el organismo permanece en estado de alarma constante. Se habla entonces de estrés crónico, con las graves consecuencias sobre la salud que ello implica. Si es el “acelerador” el que funciona mal, el organismo pierde su capacidad de reacción, lo cual puede favorecer síntomas de depresión o el síndrome de fatiga crónica (fibromialgia).

El estrés crónico: el asesino silencioso

Se considera que un 80% de la totalidad de los gastos de salud pública se destina a desórdenes vinculados con el estrés.

Recientes trabajos de investigación ponen de manifiesto que el estrés crónico afecta a todos los sistemas del organismo. Puede implicar, por ejemplo, tensión muscular, hipertensión sanguínea, dolores de cabeza, úlceras, diarrea, vómitos, estreñimiento, etc. Un estrés prolongado puede acentuar trastornos como la artrosis, el dolor y la diabetes, así como empeorar el asma, la bronquitis y otros problemas respiratorios.

El estrés crónico debilita también el sistema inmunitario, favoreciendo los resfriados, la gripe y otras infecciones. Desde hace poco se sabe que el estrés es un factor de riesgo en las enfermedades cardiovasculares. Actualmente, la investigación se interesa por el papel del estrés en el proceso de envejecimiento así como en la génesis del cáncer.

Las soluciones tradicionales

En lugar de solucionar el estrés de raíz, la medicina convencional se limita a enmascarar los síntomas por medio de medicamentos. Sin embargo, los tranquilizantes pueden provocar adicción, y los betabloqueantes pueden conducir a una multitud de efectos secundarios, incluyendo la impotencia masculina.

Además del problema de la adición, los fármacos contra la depresión modifican la percepción de la realidad y encubren el problema sólo durante la duración del tratamiento, sin resolverlo a largo plazo.

La Quiropráctica: una nueva arma contra el estrés

La Quiropráctica, terapia natural que no recurre ni a los fármacos ni a la cirugía, refuerza la resistencia del organismo frente al estrés.

Al eliminar las interferencias nerviosas a lo largo de la columna, el doctor en Quiropráctica restablece el equilibrio entre el “acelerador” y el “freno”, dotando al organismo de una mejor capacidad de adaptación a su medio ambiente.

Para protegerse de los efectos negativos del estrés, basta con un control del estado de su columna y de su sistema nervioso por un doctor en Quiropráctica. Si su problema requiere un chequeo médico más detallado, éste le dirigirá al especialista más conveniente.

Actúe ahora mismo. Un sistema nervioso saludable es la mejor armadura para protegerse del estrés y la depresión.

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